Así lucía la catedral cuando nos cogió la noche.
Doris.
Así lucía la catedral cuando nos cogió la noche.
Doris.
Esta obra, La gran ola de Kanagawa, es la más famosa del maestro de ukiyo-e, Katsushika Hokusai, y la primera de la serie “treinta y seis vistas del monte Fuji”.Para saber más acerca de esta obra, aquí.
Todo mi apoyo y solidaridad para Japón.
En pleno debate interno aparece el camarero que me pregunta lo que quiero. Le digo que estoy dudando entre la paella de marisco o el arroz de bogavante y que tenía una duda, que si se le podía echar bogavante al arroz de marisco, me tomaría el arroz con marisco, que al fin y al acabo el bogavante también es marisco, que es como el primo de Zumosol de los langostinos y que si eso le echara menos del resto, sal, aceite, agua, y me dijo que si, y que también me podía cambiar los granos de arroz por bolitas de caviar. Capté la sutil indirecta. Miré la hora y vi que no me quedaba mucho tiempo y pensé, ¡bah!, si al final voy a tener que comer a toda velocidad, me voy a ir a lo más barato y por la noche ya ceno más. Buena decisión pienso.Maldita la hora, cuando llegó el plato era raquítico, apenas cuatro granos de arroz con dos guisantes y un trozo de ¿pollo? Y el sabor de todo aquello era como comer directamente de una papelera de reciclaje. Y así me tuve que volver a trabajar.
Al final, unas horas después tuve que volver a bajar al bar de al lado porque me estaba muriendo de hambre, a por un bocata de jamón serrano con tomate, rico-rico.
Como siempre, lo barato sale caro.
Situación habitual, ¿verdad?.
Pues ahora la misma situación pero cambiando de sector:
El otro día me di cuenta que necesitaba unos folletos para la promoción que estamos haciendo en mi empresa (un clásico, para variar) y como no tenía demasiado tiempo, me fui a una copisteríadigital/imprenta/distribuidora a la que no había ido antes, pero me habían dicho que no era muy cara. Mi apretada economía no me permite hacer publicidad a menudo así que cuando me toca hacerlo intento conseguir lo mejor ajustando el precio al máximo.
En el sitio tardaron en atenderme, un coste que hay que pagar por mi saneamiento económico. Miro las tarifas, especialidad en octavillas, bien, me gusta, algo rápido y contundente. La costumbre me hace mirar los precios, que van de los 245 € las 10000 octavillas a los 735 € el diseño del tríptico. ¡Joer! pienso yo, pero si todos son folletos, ¿cómo se puede triplicar el precio?. Si, ya, el tríptico se dobla en tres y este lleva diseño, pero la base sigue siendo de papel. Sigo mirando. Díptico en papel 180 gr estucado brillo 1500, Tríptico en papel de 250 gr laminado y tinta plata 1700, ¿pero todos estos no salen de la misma máquina?, ¿se notará mucho la diferencia entre 180 y 250 gr (sólo son 70 gr...)
En pleno debate interno aparece el vendedor que me pregunta lo que quiero. Le digo que estoy dudando entre unas octavillas o un tríptico en papel de 250 gr metalizado y que tenía una duda, que si me podía hacer un buen diseño, me quedaría con las octavillas de 245 €, que al fin y al acabo el diseño son cuatro rayitas, dos colores y una frasecita y que si eso lo pusiera en un papel más delgado, y me dijo que si, y que además lo tendría para mañana por la mañana a primera hora. Capté la sutil indirecta. Miré el calendario y vi que no me quedaba mucho tiempo y pensé, ¡bah!, si al final es para hacer buzoneo de barrio, me voy a ir a lo más barato y ya más adelante haré algo mejor. Buena decisión pienso.
Maldita la hora, cuando llegaron las octavillas eran raquíticas, a penas papel de fumar con el teléfono en una esquina y una foto ¿pixelizada? Y ver todo aquello era como para tirarlo directamente a una papelera de reciclaje. Y así me los tuve que llevar.
Al final, unos días después tuve que volver a encargar el diseño de los folletos a un estudio de diseño, porque me estaba muriendo de la vergüenza, y quedaron ricos-ricos.
Como siempre, lo barato sale caro.
Si quieres pagar por un arroz en blanco comerás arroz en blanco, pero si lo que quieres es arroz con bogavante, pídelo, ¡coño!, pero paga lo que vale.
PD1: ¿Por qué, dependiendo el sector, algunas preguntas suenan realmente estúpidas y en otras de lo más normal?
PD2: ¿Por qué existe la manía de no valorar el diseño, si es lo que mayor valor tiene?
PD3: ¿Por qué todavía hay pseudo-imprentas que se empeñan en decir que no cobran por el diseño (cuando es obvio que tienen a alguien aunque sólo sea maquetando), cuando lo que hacen es bajar la calidad del producto en todos los aspectos?
Digo que lo seguía porque voy a dejar de leerlo.
Todo viene a raíz de un artículo que publicó hace poco menos de un mes sobre el plagio de unos diseños por parte de Inditex a unos bloggers. No fue el artículo en sí lo que me mosqueó, ya se sabe como trabaja Inditex y no voy a ser yo quien lo defienda. Incluso la tosca imitación que hizo del gallego ("es que tenemos un sofisticado sistema en Arteixo, A Coruña, donde distribuimos a ropiña nostra por o mondo en 24 horas que blableblibloblu.") la podría haber pasado por alto (por cierto, Srta. Puri, por internet puedes encontrar numerosos traductores que te podrían haber ayudado en esa dura labor de traducción).
Lo que realmente me mosqueó fue el pasotismo y la falta de respeto que demostró hacia sus seguidores gallegos cuando le dijeron que se sentían ofendidos:
Lo más curioso es que es la propia Srta. Puri la que va diciendo en las entrevistas que le hacen (así de importante es Doña Purificación) que un blogger debe cuidar y escuchar a sus lectores. Como mola predicar con el ejemplo, ¿eh?, en un artículo en el que habla de los códigos éticos, va y se pasa por el forro de la gabardina el suyo, si señor.
Además la cosa no la termina ahí, no sólo se queja de ser una víctima, si no que en una de sus últimas entradas, sin razón ni motivo, vuelve al asunto, demostrando no tener ninguna sensibilidad hacia un sector de sus (ex)lectores.
A ver, Srta. Puri, yo no soy nadie para andar diciendo por ahí lo que cada uno tiene que hacer en su casa (póngase el acento de Manquiña en la película Airbag (un buen ejemplo de autoparodia)), sólo soy, como tú, un bloguero más que boga por internet. Pero da la casualidad que también soy gallego y soy (era) lector de tu blog y tus comentarios me han tocado la fibra. Aunque lo que has hecho tampoco es que sea una novedad, ya hubo otras “personalidades” que han hecho lo mismo, como Rosa Díez con su "gallego, en el sentido más peyorativo del término", o Marta de Gran Hermano con su ..., su ... (me niego a reproducir lo que dijo este personaje), ofender a todo un pueblo y ¿sabes qué es lo peor de todo?, que os ha importado una mierda, porque al fin y al cabo sólo somos unos galleguiños, ¿no?
Ya sé, dirás que era sólo era una coña, pero varios de tus lectores se han quejado y los has mandado a la mierda. ¡Bravo!, sigue así, eso es el objetivo de cualquier blogger. O que no tenemos sentido del humor, pero créeme, a los gallegos no nos gana nadie a retranca y somos los primero en vacilarnos. Y que es tu blog y que te lo follas cuando quieras, aquí si que no tengo nada que decir.
Yo también podría decir desde mi minúsculo blog que la gente que piensa como tú, los de la “Gran Ciudad”, sois bastante más cortos de miras que los de, ¿cómo es lo que decís?, ¿de provincias?, ¿paletos? (que por cierto, sois los Madrid los lleváis una boina sobre la cabeza) y que lo único demostráis con vuestros comentarios es que en la vida salisteis de vuestros barrios. Pero no, no lo voy a hacer, porque sería hacer lo mismo que tú haces y no me podría quejar, además me consta que en la “Capital” hay muchísimas personas que saben ser respetuosas con el resto de culturas.
Para ti va esta piedra, un seixo galego, una piedra típica de los montes de Galici
a, que no lanzo para agredirte, al contrario, es un regalo que te hago desde el noroeste de la península. Y esta piedra es, primero, un toque de atención por esa falta de respeto a tus lectores y a Galicia en general y segundo, una invitación para ver si algún día te acercas a disfrutar de estas tierras y ves lo que te estás perdiendo.
Actualización (016003011): La señorita Puri pide disculpas (a su manera) por haber faltado a Galicia

Julián ha dicho que no se merecen esa nominación, ya que ellos sólo tienen una canción en gallego en el disco, cuando hay grupos que graban discos enteros en gallego. Aquí el comunicado.
Es un punto por parte de Siniestro rechazar esta nominación a favor de grupos que apuestan por el idioma de Galicia, pero para eso que no hubieran presentando candidatura a la nominación, y así que pudiera optar al premio otro grupo que se exprese totalmente en gallego ¿no? (los que quedaron de cuartos deben estar tirándose de las melenas). Dicen que cuando se presentaron a esta categoría no tenían ninguna esperanza de que los nominaran, que nunca les había pasado e intentaron dar marcha atrás y ya no pudieron, por eso piden para ellos el voto cero, vamos, que nadie les vote. Por lo menos hacen por arreglarlo, que ya es un detalle.
Por esto y por los buenos ratos que he pasado en sus conciertos y cantando sus canciones allá por donde iba, Siniestro Total se lleva otro galardón, la tijera de Ideas frescas, una de las hojas por rechazar entrar en unas nominaciones a un premio que creen que no se merecen y la otra porque no sea una estrategia para dar la nota.
Aprovechando que parece que ya ha pasado el temporal de lluvia y se empieza a acercar el buen tiempo, voy a colgar mi primer cuadro de la semana, titulado “seica chove?” (“parece que está lloviendo, pero ¿tú que crees?” para los que son de fuera).
Buen finde a todos.
Foto del cuadro: totallycoolpix.com